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Berbena Van Hoidjoo
bebennoire@gmail.com

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Ogresas. Los epígrafes. Cuentos y leyendas IV.

 

¿ Gordinaria yo…? Porque puedo.

Esto es un tema aparte.

¿ Hay algún mérito más enorgullecedor para una ogresa que pertenecer a un Clan ? Claro. No pertenecer a ninguno.

A ninguno ni a ningún otro sitio, vamos

Hay un momento en el que algunas ogresas se han hecho tan grandes, panzonas, fuertes e invulnerables, que tan solo han tenido dos opciones.  Se hacían Déspotas (cosa que si no tienes un poquito más de cerebro que un ogro medio, no funciona) o se dedicaban a ser Gordinarias.

Ser Gordinaria es algo así como ser “la solución”.

Imagina tener un trabajo en el que sólo te llaman en caso de emergencia, y cuando esto ocurre, tienes que ir y desempeñar tu labor favorita, que casualmente es a su vez la que mejor sabes hacer.

Un sueño.

Los niños humanos piensan en ser caballeros y no tener que pagar impuestos y esas cosas. Las ogresas sueñan con ser Gordinarias. Es una profesión peligrosa y divertida. Una profesión en la que te llenas de buena manera la panza y el bolsillo. Todo lo que podría desear un ogro ( y así mirado, más de alguna que otra raza también ).

Cada vez quedan menos Gordinarias pues las batallas se siguen sucediendo y quieras que no, estas ogresas van cayendo también.

En alguna ocasión ha hecho falta un escuadrón entero de hombres para herir a una, pero puede suceder, claro.

Las Gordinarias han aprendido a la fuerza a no comer hasta después del trabajo. Más de una cayó en combate porque nada más matar a un enemigo se ponía devorarlo allí mismo y claro… te despistas… y llega el enemigo por detrás… y te mata. Así como suena.

Cosas que pasan en la guerra.

 

Diario y epígrafes 30.3

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