Las Tripasduras
Las Tripasduras son como una patada allí abajo, ¿sabes?
Además hay muchas, casi diez, lo que yo te diga.
Y comen muchooo, eso sí que me gusta. Y matan muchooo, siiii.
Si tienes suficiente estómago, algún día podrías convertirte en Tripadura. Así que mejor aprende a masticar hierro o rocas, esas cosas… porque ese es el aperitivo con el que ellas empiezan.
Ogro anónimo
En cualquier tribu, los Tripasduras son los Ogros que ocupan la perspectiva más distinguida en combate y que gozan del mejor armamento y armaduras. Estas ogresas van a la batalla armadas con gigantescas armas a dos manos: inmensas cimitarras, rocas atornilladas a troncos de árbol por bandas de hierro… Además usan unos protegetripas especialmente grandes como símbolo de su posición en la tribu, y cubren sus imponentes brazos y sus cabezotas con arregladas placas de cota pesada que han logrado reunir tras muchos años de pillaje.
Groooa Tumbagigantes es una Tripadura al servicio del Clan del Fin del Mundo. Su nombre le viene de lo que podéis imaginar. Casi nada.
Muy pocos rivales pueden hacer frente a la sangrienta carga de Groooa.
Ostenta el título de ogresa Inmoladora y eso es nada más y nada menos porque sus ataques son prácticamente todos suicidas.
No conoce el temor a la muerte y aunque parezca que la busca… nadie ha sido capaz de dispensársela y parece que va seguir siendo así durante largo tiempo al menos…
Gzolvah Destrozamuros también pertenece al clan de Kudda.
Esta ogresa es como un ariete andante. Es literalmente imparable. Siempre armada con pesados martillos. Su título es el de “Comehombres”. Los Comehombres luchan por todo el Viejo Mundo y más allá, y son muchas las razas que intentan alistarlos en sus filas para sus ejércitos prometiéndoles comida, oro o cualquier otra cosa que pidan a cambio de sus servicios. Pero son peligrosos. Inestables, más bien.
Se dice que para los Comehombres lo único que importa es la paga, no el adversario, aunque en algunas ocasiones se les puede laurear concediéndoles los cadáveres enemigos para que se los coman, y en estos casos el adversario sí que importa un poco más.
Gzolvah ha pasado años de mercenaria en incontables ejércitos hasta que un día decidió aquello de “como como en casa, en ningún sitio” ( y no, no he repetido “como” sin querer).
Lleva ya años siendo de gran valor en los planes de Kudda.
Sin lugar a dudas Gzolvah Destrozamuros es uno de los nombres que nunca quieres escuchar en un campo de batalla.
Ni aun cuando lucha en tu bando.
Khleona pertenece también al bando del Fin del Mundo y su rango de Escupehierros. La Tribu de los Pielférrea, afamada por su cariño hacia el metal y por el número de chalados armados con cañones que hay en sus filas, llevó a cabo una pugna para ver quién era capaz de causar el mayor nivel de destrucción durante la Gran Purga Gnoblar del 2211. En aquella batalla se inventó el escupehierros y esa misma mañana Khleona se enamoró de tal pieza de artillería.
Es la única ogresa con este título y además de ser única, hay que reconocer que es buena en lo suyo.
A los Ogros no les gusta nada utilizar cacharros que requieran mantenimiento, pero la destructiva fuerza del Escupehierros les ha persuadido lo suficiente como para estar dispuestos a substituir sus ruedas, chasis u cualquier otra pieza que se rompa.
Hace ya años, que Khleona es insustituible en el ejército de Kudda Maccanudda.
Hay que tener en cuenta que cuando las cosas se ponen chungas para un Escupehierros, se pueden llegar a poner chungas pero de verdad. A nadie le extrañará estar al corriente de que los Ogros no son precisamente los artilleros más cuidadosos del mundo, y que tienen tendencia a sobrecargar el cañón, o no cargarlo lo suficiente, o encender la mecha demasiado pronto (o demasiado tarde), o simplemente lanzarse alegremente a la carga sin pensar, dominados por la descarga de adrenalina que supone montar y disparar una cacharrazo de artillera de esas dimensiones.
Pues resulta que Khleona no es así.
Ella es certera, es paciente y matemática. Bueno, la reina de la artillería.
Muedream Bre también ostenta el título de Comehombres y lucha para el clan de Kudda Maccanudda. En la Batalla del Agujero de Koffler, donde ella participó, una pequeña unidad de Comehombres resistió frente a invasores bárbaros durante toda una semana, lo que dio al Imperio tiempo suficiente para reclutar un ejército y contraatacar. Cuando las fuerzas del Imperio llegaron por fin al lugar del combate, se vieron rodeados de grandes montones de cadáveres y el cuerpo del jefe de los bárbaros del norte asándose en una hoguera. Lo único que los ogros dijeron sobre el asedio fue que los bárbaros "estaban pa' chuparse los dedos" y que querían saber dónde había más.
Muedream es una ogresa muy aprendida, muy experta en combate, de esas a las que no les gusta andarse con tonterías. A machacar cabezas y punto. Muy del gusto de Kudda. Al estilo del clan.
Cada vez que vuelve a los Reinos Ogros, tras sus andanzas de viajar arriba y abajo, esta Comehombres no pierde nunca la oportunidad de asombrar a sus compañeros de tribu con largas y descabelladas historias de guerra.
Lo único que tiene en común Muedream con Gzolvah, la otra Comehombres del
grupo, es su desmesurada autoestima, y su extraordinaria capacidad para hacer
pulpa a los enemigos, pues cada una utiliza técnicas realmente diferentes,
aunque igual de eficaces.
Oltta Rhinobueyes es la última ogresa Tripaura de la facción del Fin del Mundo y su cargo es el de Jinete de Rinobuey.
Cada temporada, los más duros y feroces de los ogros se reúnen para acechar y dar caza al tipo más salvaje de Rinobuey, el que vive en el Monte Cuernosombrío. Son bestias tan sanguinarias que los Ogros más mayores las evitan, buscando especímenes más chicos y dóciles para tirar de sus desvencijados artefactos de guerra. Bien, pues Oltta no. Oltta caza exclusivamente esa raza. Así es ella.
Cada vez que Oltta tiene éxito en su cacería regresa a su clan con su premio, convirtiéndose en uno de sus miembros más respetados, aunque también es cierto que las bestias no suelen durarle mucho. Cada ocasión que Oltta logra dominar sus monturas ( y suele ser casi siempre ) suele siempre con permiso de Kudda vender sus servicios como una de las caballerías más pesadas conocidas en todo el Viejo Mundo, siendo tan famosos como los mercenarios Comehombres. Aunque los Jinetes de Rinobuey obtienen la victoria en casi todas las batallas en las que intervienen, contratar a estos brutos y sus gigantescas monturas no resulta en absoluto barato y es por ello que esta ogresa es una de las principales fuentes de riqueza del clan de Kudda.





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